La antigua alumna del máster Mirella Crovetto creó su propia marca de cosmética natural después de varios años trabajando en el sector

Si Mirella Crovetto (FBA 2004) tuviera que definirse a sí misma en una frase, diría que es “una persona que está constantemente buscando inspiración”. Y en esa búsqueda encontró su verdadera vocación: el mundo de la cosmética natural. Tras cursar el Executive Master in Fashion Business Administration en ISEM y trabajar para firmas como Lancôme, decidió montar su propia marca de cosmética natural, basada en la tradición de las montañas andinas: AYPA.

La cosmética natural de AYPA está elaborada con ingredientes superfood.

¿Siempre habías querido dedicarte al sector de la cosmética?

La verdad es que mi pasión ha sido siempre crear, investigar y experimentar. Estudié Comunicación y cuando terminé la carrera, llegó a mi vida laboral el mundo de la cosmética; y desde entonces, no he parado.  Estoy muy agradecida de que haya sido así porque, dentro del mundo de la moda, es un sector muy dinámico que te da mucho juego para crear. Y no me refiero solo a nivel imagen en cuanto a belleza se refiere, sino también a nivel emocional.  La gente busca sensaciones y experiencias, y este sector te permite conectar para satisfacer estas necesidades… Es algo que disfruto mucho.


¿Crees que este sector tiene unas reglas de juego diferentes a otros sectores dentro de la industria de la moda como puede ser el textil o calzado?

Hoy en día, los sectores dentro de la industria de la moda compartimos el mismo enfoque, basándonos en la ética, el respeto y la sostenibilidad; conceptos que se han convertido en un reclamo y preocupación del consumidor actual.

Sin embargo, el sector de la cosmética, y en concreto el de la cosmética natural, tiene la ventaja de estar mucho más comprometida con estos conceptos, ya que puede plantear modelos de negocio respetuosos con el planeta en toda su magnitud, sobre todo desde el punto de vista de la salud y el bienestar. De hecho, los controles a nivel sanitario pueden ser más estrictos que los propios controles a nivel alimentario. Por esta razón, creo que la cosmética tiene muchísimo alcance para contribuir al mundo del bienestar en general.

Antes de montar tu propia marca trabajaste para empresas como L’Oreal, ¿cómo fue esa experiencia?

Fue una experiencia muy enriquecedora. Tuve la oportunidad de trabajar en la división de lujo con la marca Lancôme y me permitió conocer estrategias de marketing y comunicación hacia este mercado, que luego han sido un gran aporte para crear mi marca y posicionarla en el canal de la cosmética nicho, de autor, que no es masiva ni convencional y que sienta sus bases en la cosmética de lujo.

Digamos que esta experiencia me terminó de dar una visión 360 grados de la industria cosmética en todos sus aspectos.

Y ya con cierta experiencia profesional en el mundo de la cosmética, decides emprender. ¿Por qué AYPA? ¿Cómo surge la idea?

Funde AYPA en 2011, aunque realmente el proyecto empezó en 2008. En aquel momento, llevaba cerca de 4 años trabajando para Casmara Cosmetics en Valencia. Viajaba mucho por Europa y América como responsable del desarrollo en esos mercados. Durante esos viajes tuve la oportunidad de observar cómo dentro del sector del Spa se ofrecían experiencias de bienestar inspiradas en culturas ancestrales procedentes de Asia, África, Oriente Medio… Sin embargo, no había nada que viniera de Sudamérica. Yo nací en Lima y sabía que Perú tiene una de las biodiversidades más ricas del planeta, además de una cultura ancestral andina muy conectada con la naturaleza.  Me pareció que ahí había una historia nueva que contar y una oportunidad para aportar con algo diferente al sector de la cosmética y del bienestar.

Entonces decidí apostarlo todo por el proyecto. Volví a Perú para realizar un trabajo de campo profundo y me incursioné en un viaje al corazón de los Andes Peruanos, donde nace todo, para entender la cosmovisión de la cultura andina, la relación de la gente con la naturaleza y, sobre todo, el motivo por el cual han sido capaces de cultivar plantas con propiedades maravillosas. Fue una experiencia muy bonita porque todo es tradición oral, no hay nada escrito, y tienes que estar ahí para vivirlo y entenderlo.

Es durante este viaje donde surge el nombre AYPA, que significa Tierra en lengua indígena, y me pareció que definía todos los valores que quería transmitir con la marca al mundo moderno.

«ISEM me abrió las puertas en Europa para continuar trabajando en el mundo de la cosmética»

¿Qué diferencia AYPA de otras marcas de cosmética natural y cuidado personal?

Lo que diferencia a AYPA, además del concepto, son los ingredientes superfood utilizados en nuestras formulaciones, que aún resultan exóticos y desconocidos en la industria. Todos proceden de esta tierra andina, todos tienen una historia milenaria que contar a nivel medicinal y nutricional, y todos son cultivados respetando la tierra, manteniendo las tradiciones de cultivo orgánico. Además, trabajamos directamente con agricultores locales, por lo que conocemos todos los procesos que realizan, la calidad de los ingredientes y la garantía de un comercio justo. Estos ingredientes, al proceder de la misma tierra y compartir la misma filosofía, actúan en sinergia sobre la piel, aportando beneficios únicos.

Por otro lado, AYPA es la fusión de la sabiduría ancestral botánica andina con el know-how de la fabricación cosmética europea. De esta manera garantizamos todos los controles de seguridad, sobre todo a nivel sanitario.

Y, por último, diría que AYPA se diferencia también en la propuesta. A través de los aromas diferentes y las texturas originales de sus productos, invita a realizar un exclusivo viaje sensorial hacia una tierra mágica y enigmática, en donde los sentidos se convierten en los protagonistas.  Es una invitación que se traduce en una experiencia de consumo gratificante a todos los niveles.

¿Qué quiere decir que se utilizan ingredientes “superfood”?

Un ingrediente es considerado superfood o superalimento cuando contiene altísimos niveles de nutrientes necesarios para el organismo y ofrece a la vez varios beneficios para la salud, más allá de su valor nutricional.

Por ejemplo, la maca, una planta que crece a 4000 metros sobre el nivel del mar, en las montañas de los Andes Peruanos, donde imperan unas condiciones meteorológicas muy hostiles, en sitios muy agrestes y fríos. Pero es resiliente y ha desarrollado propiedades para adaptarse y resistir a estos entornos. Una planta adaptada a medrar en ambientes tan hostiles es comprensible que contenga moléculas activas que favorecen tal adaptabilidad. Y esto se transmite a quien la consume, por dentro y por fuera.

Por eso decimos que en AYPA, además de nutrir la piel, nuestro objetivo es promover una belleza armónica y saludable que te haga sentir bien a todos los niveles y te permita conectar con la naturaleza para que te sientas parte de ella. En pocas palabras, ¡bienestar!  Y es que considero que la belleza finalmente es un sentimiento.

Su producto Raw Face Balm acaba de recibir un premio internacional.

Recientemente la marca ha sido reconocida internacionalmente por uno de sus productos, ¿qué importancia tiene para una marca que sus productos reciban galardones de este tipo?

¡Sí! Nuestro producto Raw Face Balm ha sido galardonado por Beauty Shortlist, uno de los premios más prestigiosos del Reino Unido que reconoce a lo mejor de la cosmética natural nicho a nivel internacional.

Este tipo de reconocimientos son importantes porque siempre tienen un impacto positivo sobre el producto y la marca.  Te dan mucha visibilidad, lo cual se traduce en nuevas oportunidades de negocio y nuevos clientes. Además, te dan una ventaja sobre tu competencia y a la vez te distinguen de ella.  Refuerzan también la credibilidad de tu marca y la fidelidad de tus clientes.

Para mí particularmente el reconocimiento del Raw Face Balm ha significado una recompensa a la dedicación, ya que hemos desarrollado un producto que consideramos la versión 2.0 de la cosmética natural. La colección Raw, a diferencia de otro tipo de cosmética, está formada por productos hechos sólo a base de plantas en diferentes formas: mantecas, polvos, aceites. Eso quiere decir que no llevan agua ni conservantes, o sea son productos puros, más potentes y más efectivos en la piel. Resulta un orgullo que sean reconocidos como tal.

En cuanto a tu formación en ISEM, ¿cómo fue tu paso por el máster?  

La formación en el ISEM me ha permitido tener una visión total del mundo de la moda. Es algo que buscaba, una especialidad en el sector. Mi pasión es crear, pero la parte creativa necesita el complemento de una buena gestión empresarial para poner en marcha una empresa. ISEM me dio las herramientas para ello.

Como puntos clave destacaría el contenido de calidad en las clases, los casos prácticos y las ponencias de la mano de creadores y directivos de empresas potentes en la industria ¡pura inspiración!

ISEM me abrió las puertas en Europa para continuar trabajando en el mundo de la cosmética y me dio la ruta para crear mi propia marca y empresa.


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