Ante la cuestión de cuáles son los nombres que más destacan en su compromiso medioambiental, podríamos hablar de muchos, aunque es un tema difícil porque no existe un solo modo de medir ese compromiso y se distinguen distintos niveles dentro del sector: grandes empresas, diseñadores independientes, proveedores, fabricantes, etc. Algunos nombres claramente relevantes dentro del concepto Right Fashion serían Stella McCartney, H&M, C&A, el grupo Kering, Inditex, etc.

Basándonos en el Índice de Transparencia publicado por Fashion Revolution el 23 de abril de 2018, las empresas líderes serían Adidas y Reebok con 58%, seguidas por PUMA, H&M y Esprit, que superan el 50%. Este Índice mide 5 grandes áreas (políticas y compromiso social y medioambiental; responsabilidad en la incorporación de esos asuntos en compras y aprovisionamiento; trazabilidad; resolución de problemas y nuevos desafíos). El área con más peso en la puntuación es la trazabilidad (un 34%), seguido de la resolución de problema (un 30%), el compromiso (19%), y los nuevos desafíos, entre los que se encontrarían los residuos, el reciclaje, etc., que puntuarían hasta el 12%.

Transparencia es la apertura que tienen las marcas con el público sobre sus prácticas, materiales y políticas.

Sin embargo, esos estudios no miden las acciones que realmente llevan a cabo las empresas, sino solo los datos e información abierta al público sobre esos asuntos y los impactos de estas prácticas en los trabajadores, las comunidades y el medioambiente. Por eso, muchas marcas que están trabajando más por la sostenibilidad pueden no estar incluidas en estos nombres, bien porque no están entre las analizadas o bien por no hacer públicas sus actuaciones. No podemos identificar únicamente sostenibilidad con transparencia, pero la transparencia (que no es más que un medio), facilita el compromiso con el fin: la sostenibilidad. Por sostenibilidad se entienden no solo los aspectos medioambientales, sino los sociales y económicos, como definió el profesor Munasinghe en 1993.

El impacto medioambiental de la industria de la moda es la cuestión más evidente; de hecho, se dice que esta industria es la segunda más contaminante. Pero a partir del lamentable accidente de hace 5 años en Rana Plaza (Bangladesh), que se cobró la vida de más de 1.200 trabajadores de la confección, y especialmente desde 2017, se ha generado una nueva hoja de ruta para acometer a la vez los problemas sociales.

Actualmente, la palabra trazabilidad debe sustituir al término sostenibilidad.

Como recoge el Pulse of the Fashion Industry 2018, el año pasado, el 75% de las empresas de moda mejoraron su puntuación, según el Higgs Index de Sustainable Apparel Coalition (SAC). Sin embargo, según el mismo informe, en 2018 la industria de la moda global está en una puntuación de 38 sobre 100 en aspectos medioambientales y sociales clave así como en la sostenibilidad. Por tanto, hay mucho campo de mejora.

Además, un tercio de las empresas todavía no ha entrado en acción y el ritmo de cambio no es rápido, o no lo suficientemente rápido. Las empresas individuales, y en particular las pymes, tienen difícil este cambio de manera aislada, y necesitan crear un ecosistema en el que haya alianzas para la investigación, la comercialización y escalas adecuadas.

Por dar otros nombres que destacan por su compromiso medioambiental, Icebreaker es un buen modelo por su trazabilidad; Reformation por el cálculo de la huella de carbono de sus productos, a través de la herramienta RefScale; Skunfunk por estar utilizando un 92% de algodón orgánico en sus prendas en 2018; Inditex, FJällräven,Outerknowny Volcom han crecido rápidamente en el uso de poliéster reciclado, con el que pueden ahorrar hasta un 80% en toxinas, un 60% en consumo energético y un 40% en emisiones de CO2.

 

Silvia Pérez Bou, coordinadora académica del programa The Right Product de ISEM Fashion Business School


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