El porcentaje de gasto que los españoles dedican al vestido y calzado ha disminuido a marchas forzadas en las últimas décadas. Según el INE, mientras que hace 10 años se dedicaba el 9% del presupuesto familiar a esta categoría, en 2016, la cantidad se vio reducida al 5%. Lejos de manifestar una pérdida de interés por parte de la población, estas cifras ilustran justo lo contrario: la democratización de la moda que se ha producido en las últimas décadas”. Así comienza un artículo de Ana Muñoz Vita publicado en Cinco Días con declaraciones de Luis Lara, profesor de ISEM Fashion Business School.

En la actualidad, es difícil concebir una marca de moda sin redes sociales.

El consultor y profesor de ISEM Fashion Business School Luis Lara explica que, a pesar de que los españoles gastan menos que antes en moda, compran más ropa que nunca debido a la bajada de precios del sector. Un fenómeno que comenzó hace 15 años, con la apertura del mercado asiático a los mercados europeos, y se consolidó durante los años de crisis. “No se le puede pedir a la gente que no tiene trabajo o que tiene un salario bajo que compre un producto caro”, reivindica el experto.

El fast fashion ha colocado a España en el podio de la industria textil, junto a Francia, que reina en el lujo, y a Italia, a la cabeza de las marcas prémium. Puede que la democratización de la moda sea la transformación más sonada de los últimos tiempos, pero no es la única.

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